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Métodos de Calificación Energética de Edificios arquitecturanuevacalener v2

Un edificio puede obtener una calificación mejor si el cálculo se realiza con la opción general que si se realiza con la opción simplificada.

Existen dos métodos para la calificación energética de edificios: una opción simplificada más sencilla pero menos precisa y una opción general más exacta y completa. Con ambas se puede obtener el certificado, pero la opción general, al ser más rigurosa, permite obtener una mejor letra. La letra va a permitir a la Administración Pública favorecer o penalizar a los propietarios de edificios en base a su comportamiento energético.

La opción simplificada se basa en el cumplimiento de los niveles mínimos exigidos que marca el Código Técnico de la Edificación, por lo cual sólo permite acceder a las clases D y E, en cambio la opción general, es la única que permite acceder a las calificaciones superiores (clases A, B y C), porque esta opción hay que ejecutarla mediante programas informáticos complejos de calculo de modelado de sistemas de calefacción, refrigeración, iluminación, ventilación y agua caliente de los edificios.

En definitiva, con la opción simplificada, que busca facilitar algo el proceso, se podría perder parte del valor de comunicación de la etiqueta, ya que no podríamos comparar edificios que hayan sido calificados con opciones diferentes (y en la etiqueta final el método de calificación que se ha seguido no aparece, por lo que esta información no llega al consumidor). También podría hacer temer una avalancha de edificios de clase D o E, que quizá hubieran podido obtener una calificación mejor, debido a la mayor facilidad del procedimiento y a la falta de información de los consumidores: si no se hace previamente el trabajo de información y sensibilización que el tema requiere, el público final no demandará edificios más eficientes.